"Las palabras son siempre una creación de multitudes. Alumbran en la hora que se hacen necesarias como verbos de amor y comunión entre los hombres (...) Las palabras son humildes como la vida. Pobres ánforas de barro, contienen la experiencia derivada de los afanes cotidianos, nunca lo inefable de las alusiones eternas."
Valle-Inclán, La lámpara maravillosa
Leo un poco cada día aunque debo confesar que cada vez menos. Me conformo (?) con husmear en la premsa y buscar en esos blogs vuestros que siguen creciendo con las palabras que ahora no encuentro. Me pregunto dónde se habrán ido.
Recorto pedazos y me llevo artículos en el bolso que se van acumulando esperando a que los lea. Sumo ideas, cuelgo frases sueltas, hago planes que luego no cumplo, busco tiempo para ese café futuro, para volver a ver vuestra sonrisa, para escuchar vuestras palabras.
Quiero deciros que os pienso a pesar de que no se me escuche. Y que espero a que vuelvan a mi esas palabras y ese tiempo para el café. Que el estrés es algo que hay que digerir y que yo ando con el estómago revuelto.
Solo unas líneas para romper un silencio que no es misterioso. Que no está vacío. Es solo un silencio al que le faltan las palabras.