Hoy fui a Cala tortuga, con Germán, y pude contemplar de nuevo ese faro en espiral. Cuando llegamos, ya casi las cinco de la tarde, apenas había nadie. Al cabo de una hora nos quedamos solos. Y hablamos de mayo, de la isla y del faro. Y Germán me contaba muchas cosas, y de vez en cuando se interrumpía para disculparse de que hablaba mucho. Yo escuchaba medio hipnotizada por el ruido del mar, llena de recuerdos.
Es así, como bien me has dicho(te escuchaba), los momentos más felices de nuestras vidas tienen un punto de nostalgia.
Estaba en Cala tortuga con todos vosotros reviviendo momentos. El domingo con Marta a finales de abril cuando estaba rota, la sombrilla de Cris que se llevaba el viento, las siesta de Andrés el día de la foto...
Luego agarramos el coche y emprendimos el camino de vuelta por esa carretera lunar, que en días como hoy crees que te llevará hasta su cara blanca y brillante.
3 comentarios:
Es que recordar,querida amiga , es volver a pasar por el corazon. Entonces los recuerdos,se vuelven nostalgiosos ,cargados de afecto....
hola preciosa! ens veiem a la red, soc burbuji.blogspot.com y soc la menorquina que no va sortir a la foto!
petonets
Me gusta encontraros en la red, en este sitio que me acoge y en el que no solo me acompañan las palabras.
Te leo, menorquina guapa!!
Besola
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