
Instalada en Menorca. Instalada en casa de Marta. Dos cosas que son lo mismo, mi rincón paradisíaco, un lugar en el que me siento acogida y relajada. Doy gracias.
Y aquí convivo con Marta y Cupo. Y no me quiero dejar a Amelie, ni a los gatos, ni a las gallinas, ni a los gallos... Son adorables. Marta está embarazada de cinco meses y yo estoy aquí para ver el prodigio de que su barriga crezca cada día, ante mis ojos asombrados, de una manera tan espectacular que me conmueve. Marta y Cupo se quieren mucho, se quieren con calma, tienen toda la vida por delante y lo saben. Yo, al menos, lo percibo así.
Me he instalado en la habitación sur, sin duda mi habitación preferida, ya con un poco de mi. Cuando llegue Tono deberé dejarle sitio y trasladarme con mis milyunacosas a la habitación norte, una habitación grande que sin duda sabré llenar. Será demasiado grande???
El reencuentro con la isla y los isleños (entiéndase por isleños también a los de paso, a los afincados, a los que buscan y a los que han encontrado) me está sentando de maravilla. Ayer fuimos a Cavalleria donde me dí el primer baño en costas menorquinas del verano 2006.
Así que, besos de mar salada.
Mundos paralelos de hoy:
Qué bueno Antonio que te gustara Leviatán, y que te acuerdes de mí.
Y qué bueno que me quieras...M. Todavía no me lo creo.
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