
México es un país fascinante. Los océanos bañan sus costas, y también el mar caribe...que aunque parece plácido, con sus colores turquesa y su remanso en las playas blancas, se las trae. México atrae por sus contrastes, por su capital enorme y cosmopolita, por sus bonitas playas, por sus ciudades coloniales repletas de historia, por sus desiertos enigmáticos, por sus ruinas aztecas, mayas, toltecas...por toda esa fuerza que contienen sus piedras.
Y caí en el DF sin querer, justo porque el Wilma había azotado Cancún y la costa del caribe. Crucé sus cielos atravesando el huracán y me encontré sobrevolando miles de casas, edificios cuadriculados y avenidas repletas de coches. Hay que tener en cuenta que el aeropuerto, con tanto crecimiento de la ciudad, ha quedado en el centro. Creo que nunca antes había sobrevolado tanto asfalto, tanta urbe. Mi primer viaje transoceánico llegaba a su fin...y se ponía el sol. Tuve una llegada crepuscular y vi como el sol acariciaba la ciudad. Y qué sol!!!!
Tuve que modificar la ruta pero fue bonito. Y los planes cambiaron en cuanto pisé el aeropuerto. Pensaba quedarme en DF solo un día pero el día se convirtió en una semana. Visité sus barrios, su Museo de Antropología, el bosque de coyoacán, las ruinas cercanas de Teotihuacan. Comí de maravilla, no sabía que la cocina mexicana, después de la francesa, es la más rica y variada del mundo...con sus moles con mil especias, su cacao perfumado, sus frutas multicolor (existen tantas frutas??!!), sus chiles picantes...Mmmhh!
Salí de noche como una condesa porque tuve la suerte de ser acogida por un vigatá diseñador afincado allí. Y me enseñó un poco de su vida. Incluso me llevó de visita a casa de su familia adoptiva, en el barrio de Polanco, una familia mixta de artistas donde me prepararon el primer margarita y me aconsejaron mil sitios para visitar.
Luego, ya partía para conocer otras partes del país. Llena de ilusión. Y conocí la pobreza y los autobuses de tercera con su traqueteo interminable. Descubrí que México está muy contaminado y que huele muy mal pero que eso cambia a 2800 metros de altura. Conocí a personas inolvidables que me contaron sus historias. Y yo escuché y contesté a sus preguntas. Me sentí afortunada de poder viajar y conocer. Algunas personas nunca se moverán de un lugar pero me enseñaron que el viaje también está en el interior. A pesar de eso lo quise atrapar e hice algunas fotos. Son fotografías de algo que hay que oler y sentir en la piel (como el polvo pegado) y ver con los ojos muy abiertos.
Ahí va mi primera parte del viaje. Nada más aterrizar y después de descansar un poco fui a la plaza más animada de la ciudad, en el zócalo. Allí vi la enorme bandera y la catedral española (que parece que esté a punto de caerse en cualquier momento). También visité las ruinas del Templo Mayor sobre las que los españoles construyeron su imperio. Hay un museo. Entré en el museo y no en la catedral...más que nada por miedo a morir aplastada. Ya saben que los mexicanos también son supersticiosos y dicen que a los españoles, cuando pisan tierras mexicanas, les ataca el mal de Moctezuma. Esa maldición se desata con violentas diarreas pero yo, que soy muy aprensiva en cuanto a los males de ojo, temí acabar sepultada bajo la ruinosa catedral de nuestros antepasados.
4 comentarios:
Bueno, bueno , Has empezado a escribir sobre viajes y recuerdos.y eso , lo se , lo se , es una muy buena señal. y Me alegro...hay paisajes mas interesantes que mirar.....
mi querida anushka. te doy toda la razón del mundo. será que me vino de corrido el viaje a méxico viendo de nuevo las fotos. será que tuve que digerilo todo para poderlo expresar con palabras. estoy mucho mejor...contenta. y con planes nuevos. si hay que elegir entre un único paisaje y el resto del mundo, ya dije, me quedo con el resto del mundo. y con nuestras buenas conversaciones...por supuesto!!!
Mmmmmmmmmmmm! que vueltecita me acabo de dar por México! ai! que ganas de todo! de mundo, de gente, de todo! y que suerte viajar asi, leyendo las palabras de la gente que una quiere!
por fin me meti en tu olla a remover con los cacharros y el olorcito que salía me gustó. Mira por donde pilléste cachito de américa para colarte un beso china
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