Se levantó tambaleante como si le hubieran dado una paliza. Sus ojos ya no brillaban y su boca permanecía sellada. Parecía que la quietud de la mañana se había transformado en sentimiento de culpa (de quién?). Se vistió lentamente en silencio. Vi la camisa negra y el pelo revuelto cruzando el espejo de la habitación. Oí el estruendo de la puerta lejana al cerrarse. Entonces desperté.
Sonó el teléfono y su voz me hablaba como si no hubiera estado hacía unos minutos conmigo.
"Estoy en casa, había pensado si te apetecía ir a comer algo y pasear por el mar, hoy hace un día precioso". Colgué sin contestar. Lo hice por él. Dejé el teléfono descolgado y entré en la ducha.
Debo empezar a soñar cosas felices.
3 comentarios:
Ets valenta amiga, i això només t'ha d'obrir milers de portess! ben fet! estic molt orgullosa de tu!
y quien es el remitente de las propocisiones indecentes ensoñadas si se puede saber??????
Confieso los pecados pero no los pecadores, eso siempre es así querida Ana...a lo mejor tomando cañas se me escapa. Tendrás que sonsacarmelo tu y ya sabemos que siempre lo consigues.
Querida batafaluga, a lo mejor sí soy valiente porque empujo todas las puertas que descubro entreabiertas. Las abiertas dónde están??? Ahhhhhh, por cierto alguna de ustedes sabe algo de estos comentarios pesados que me han empezado a llegar??
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