Parece que a la tercera va la vencida y hoy, por fin, después de otro viaje largo, he podido verme sentada en su despacho para escuchar la valoración que de mi trabajo había hecho. Al entrar la he visto sentada tras una montaña de papeles fotocopiados y grapados que parecían preparados para recibir a un tropel de alumnos.
Supongo que el mismo alud de alumnos que fueron desapareciendo a lo largo de este curso el cual, por sus mil circunstancias mal impartió y que, mire, yo le digo ahorita, que ya no volverán. Nos quedamos cuatro en un grupo que fue desintegrándose y, según me confirmó otra chica esperanzada frente a su despacho con la cita, tan sólo seis de otro grupo que también desfalleció en el camino. Un camino de ausencias y de abandono al que sólo decoró con alguna clase que a pesar de querer ser profunda tan sólo consiguió apuntar algunos temas.
Hoy me ha dicho que mi examen le parecía pésimo y que apenas había apuntado cuatro rasgos de la imitación compuesta. Yo no he sabido que decir y me he quedado allí sentada, medio muriendo, con "un no sé qué que queda balbuciendo" y que al final no dice nada. Luego he pensado que no hubiera estado mal enseñarle mis apuntes, o los apuntes de alguna compañera (no sea que se diga) sobre ese tema en concreto. Para que vea lo que es realmente pésimo o la idea de lo que para mi es apuntalar un tema (y tan cargadita de apuntes que venía, y lo frágil que se la veía).Pues sepa que amplié un poco los conocimientos y que me leí el texto de Lázaro Carreter...sí, sí, recurrí a las fuentes: no nos queda otro remedio si el río corre seco.
Pero me reservó la buena noticia para el postre y me dijo que había hecho un trabajo excelente. Que se notaba que lo había disfrutado y que había aprendido mucho con él. Y que gracias a esa labor pues me ponía un seis. Que siempre pone de mal humor suspender y que ella nunca solía desconfiar de los alumnos así que lo aceptaba como mío: el trabajo y el mal día en el examen, como si ambas cosas no tuvieran relación.
Deseo que sepa, señorita, que el trabajo no lo copié de ningún sitio. Si recogí de los libros y de las personas sabias fue por seguir un poco lo de la imitación compuesta (que como sabrá, del Lazarillo, casi todo está dicho) y me ceñí a ir anotando todas las citas que copiaba (eso sí, también reconozco que olvidé apuntar las páginas: mea culpa, mea máxima culpa). Siento que dudara en algún momento de mi pequeña originalidad recopiladora y redactora por culpa de haber tenido un maldito día frente a un maldito examen.
Le quiero dar las gracias por haberme dado la posibilidad de guardarme la nota del trabajo y permitir que me pudiera volver a presentar al examen de septiembre, pero no, gracias, pero yo no soy chica que se crezca en los exámenes y menos cuando se han dado tan pocas clases. Mire, yo soy supersticiosa, y por las circunstancias, por lo que sea, y sobre todo por lo que le pueda pasar a usted, o a mí, o al clima, o al tren (que el tiempo a veces no es nada benévolo) Y digo yo que más vale un seis en mano que una licenciatura volando (que además hace demasiado tiempo que vuela y ya más bien parece un buitre)
No ha sido mi ánimo el de importunar a vuestra señoría con mis humildes palabras pero a lo que agora a mi me queda por hacer, y creo que es mi merescimiento, es decirle (muy a mi pesar y con todo el mal humor que me va a acarrear esta decisión) que la SUSPENDO. Pero puede volver a intentarlo. Es más, deseo con toda mi alma y por el bien de sus futuros alumnos, que nunca cese en el intento
1 comentario:
Este...al final aprobada o no?? es que me liat amiga...
Publicar un comentario