Por fin terminé los exámenes de febrero. Me enfrenté al último con miedo y me puse aún más nerviosa cuando vi en qué consistía. Empecé a evolucionar la palabra y no me lo podía creer...lechuguero. No puede ser. Lechuguero no existe. Me sobraban letras, me sobraban yods, pensé que podría ser lechuga, lechoso, incluso que iba muy mal y que debía ser lechucero. Intenté trampear. Cuando al fin me levanté, colorada y acalorada, y le entregué el examen a la profesora me dijo que era lechuguero.
Sí existe, según el diccionario de la RAE: del latín lactucarius. persona que vende lechugas.
A día de hoy todavía me parece un insulto: lechuguero, que eres un lechuguero!!!
Suerte que terminé los examenes. Y hoy me voy a Granada a celebrarlo.
3 comentarios:
Me pregunto cúanto tiempo lleva tu profesora sin comerse una lechuga...anda que...
Tengo una amiga para presentarle a lechuguero , Tomatera, es roja y pulposa , seguro que le apetece y juntos se hacen una buena ensalada.
Pasala lindo en granada , que a la vuelta te esperamos para brindar ..con te!!!!!!
Con té!!! Ah...mi mente ya volaba alto. Aisi, que tengo ganas de brindar por todo y por nada.
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